Por admin/Sapiens
19 Junio, 2009

El paleontólogo mexicano René Hernández Rivera, del Instituto de Geología de la UNAM, fue uno de los científicos del grupo multinacional que realizó el hallazgo de los restos fósiles del Limusaurus inextricabilis, un pequeño dinosaurio terópodo herbívoro y con pico, que arrojan evidencias de cómo las manos de estos animales prehistóricos se transformaron en las modernas alas de los pájaros de hoy en día.
De acuerdo con un estudio publicado por la revista científica Nature, el grupo de científicos de México, China y Estados Unidos, localizó restos fósiles del herbívoro Limusaurus inextricabilis (cuyo significado es lagarto que no se pudo escapar del barro), que medía 1.70 metros.
René Hernández es considerado uno de los siete paleontólogos más importantes del mundo y para realizar este hallazgo hizo equipo con dos de los paleontólogos más destacados del mundo: el chino Xing Xu y el estadounidense James M. Clark, con quienes el mexicano ha colaborado desde hace más de dos décadas y ha sido parte de importantes descubrimientos que han marcado la paleontología moderna.
Si bien desde mediados de los años 90 paleontólogos de todo el mundo han aceptado la teoría que sostiene que las aves actuales evolucionaron de los dinosaurios, hasta ahora no se habían encontrado evidencias que cómo se había dado esta transformación mano-ala.
“Primero encontramos dinosaurios con plumas en el noroeste de China, pero una vez que los descubrimos empezamos a buscar las evidencias de la transformación en aves en la era cretácica”, señala en entrevista Hernández Rivera.
El Limusaurus forma parte de una la familia de los terópodos, dinosaurios bípedos y carnívoros entre los que se encuentran el Tyrannosaurus rex y el Velociraptor mongoliensis, pero también hay otros de menor tamaño que se alimentaban exclusivamente de insectos, y otros de peces.
Una de las características en común de estos animales era que andaban sobre dos patas y contaban con una cadera y un andar muy parecido al de las actuales gallinas.
El dinosaurio tenía patas delanteras largas, con dedos pequeños y con uñas o garras retráctiles muy afiladas y ligeramente curveadas. “Le sirvieron para agarrar y desgarrar, así como para subir a los árboles y de ahí empezar el vuelo”, afirma Hernández.
El paleontólogo es explorador de la National Geographic Society y ha realizado importantes hallazgos tanto a nivel internacional como en México, entre ellos, dinosaurios terópodos con alas, el Tyrannosaurus rex más antiguo encontrado hasta ahora o los dinosaurios mexicanos en el estado de Coahuila.
El también autor de varias publicaciones científicas y libros de divulgación afirma que el hallazgo realizado en Junggar, provincia de Xinjiang, China, tiene implicaciones muy importantes que demuestran cómo ocurrió esa transición de las patas delanteras en alas.
Los restos fueron encontrados en un yacimiento enorme de fósiles junto a varias decenas de otros dinosaurios que fue difundido en la película Trampa mortal de dinosaurios en el 2008.
Los terópodos más primitivos encontrados hasta ahora tenían cinco dedos, pero el Limusaurus tiene sólo tres; desaparecieron el dedo número uno (pulgar) y el cinco (meñique), quedando sólo los medios: el dos, tres y cuatro, pero más alargados. “Gracias a esta modificación, se pudo hacer la inserción de tejido muscular para desarrollar los músculos que sustentan el vuelo”, explica Hernández.
Músico aficionado al jazz y a la divulgación de la ciencia entre las niñas y niños, mencionó que en México la paleontología no se apoya lo suficiente y que es necesario formar más investigadores, pues nuestro país cuenta con un enorme potencial de yacimientos de fósiles.

Como se sabe, las alas de un pollo o de cualquier pájaro están compuestas por los dedos medios, faltándoles los exteriores, lo que coincide con el descubrimiento.
A partir de esta pequeña modificación, los paleontólogos sostienen que derivaron cambios en todo el organismo.
“Estamos seguros que sus manos no las usaba para agarrar como la mayoría de los terópodos”, señala a SAPIENS Xing Xu, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de China. “Una posibilidad es que pudieron haber sido utilizados para impulsarse y realizar maniobras para subir árboles y sobrepasar obstáculos”.
Subraya que es una prueba evidente y no es una prueba aislada, nuestros exámenes en otros dinosaurios demuestran el mismo patrón. “Es el intermediario evolutivo que demuestra cómo los dinosaurios perdieron sus dedos para convertir su mano en ala de los pájaros actuales”, dice subraya Xu, considerado el máximo “cazador de fósiles de dinosaurios” de la actualidad.
James M. Clark, de la Universidad George Washington, indica a SAPIENS que este fósil, que podría tener entre 156 y 161 millones de años, es el primer ceratosauro asiático y el único de su especie que se haya conocido con pico, desdentado y con molleja, lo que sugiere que era herbívoro.
“Es el primer Ceratosaurs encontrado en Asia, esto nos dice que la extensión paleogeográfica era mayor de lo que se pensaba”, expresa Clark. “Es el primer terópodo herbívoro que se conoce del jurásico, lo que amplía nuestro conocimiento de últimos sistemas tróficos jurásicos”.

El Limusaurus inextricabilis junto a otro terópodo emplumado. Foto: cortesía Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de China.
El considerado uno de los paleontólogos más influyentes del mundo mencionó que el espécimen tenía los tres dedos centrales, mientras que el dedo pulgar interno estaba reducido a casi un simple muñón. “La mano es muy importante para documentar el cambio en las posiciones digitales que la evidencia embriológica de dinosaurios ya había sugerido anteriormente”.
Entre los hallazgos más importantes de Clark se encuentran el haber encontrado los restos fósiles de un dinosaurio cubriendo su nido de huevos, dinosaurios con plumas y un extenso estudio de la era jurásica temprana en México.
A pesar de este hallazgo espectacular, Clark es cauto y menciona que nada es irrefutable y que aunque su descubrimiento no resuelve la discusión es la mejor evidencia que podríamos encontrar para resolver el debate. “Con los fósiles demostramos que se pueden encontrar más cosas, pero la evidencia es extremadamente fuerte ahora”.
El experto de la menciona que este era el obstáculo más grande para entender la evolución anatómica de pájaros a partir de los dinosaurios. “El Limusaurus es muy importante para demostrar que la evolución del dedo en los terópodos no era un asunto simple”.
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