Por admin/Sapiens
5 Marzo, 2010

Un asteroide más grande que el monte Everest que chocó con la Tierra hace 65 millones de años en lo que hoy es la península de Yucatán, México, ocasionó la extinción de los dinosaurios y del 75 por ciento de las especies de animales y plantas terrestres y del 50 por ciento de las marinas, reporta un equipo multinacional de 41 científicos en la revista Science de esta semana.
Basados en evidencias geológicas que incluyó el análisis de muestras de rocas y sedimentos recolectados desde hace más de 30 años y un grupo de nuevas evidencias de varias partes del mundo, el trabajo reafirma que la teoría del impacto de Chicxulub (lugar del cuerno prendido o clavado en maya) es la única capaz de haber desencadenado la extinción de los dinosaurios.
“Recopilamos muchos estudios de disciplinas científicas muy diversas como geofísica, paleontología, química, mineralogía, sedimentología, etc., para proporcionar un cuadro claro de lo que aconteció en el límite de la era cretácico-terciario (K-T)”, señala a Sapiens Peter Schulte, de la Universidad de Erlangen de Alemania y uno de los autores principales del estudio.
“Todos nuestros resultados señalan en una dirección: Tenemos evidencia de un impacto en Chicxulub, por un asteroide de entre 10 y 14 kilómetros de diámetro, que sucedió exactamente en el inicio de la extinción total de los dinosaurios”, afirma.
El investigador dice que el modelo geofísico que han realizado sobre las consecuencias ambientales del impacto está correlacionado con las observaciones del expediente geológico fósil seguido por un período de oscuridad y de enfriamiento, lo que proporcionó condiciones extremas que ocasionaron la extinción total.
Schulte comenta que también observaron nuevos datos del mar profundo dentro del cráter, del noreste de México y de Texas, que otros grupos han interpretado como evidencias de dos o más impactos aún más grandes. “Nuestros resultados, sin embargo, no revelan impactos múltiples sino que éstas secciones son caóticas debido a la proximidad del impacto en la península del Yucatán”.
Los investigadores encontraron sedimentos de iridio y cuarzo, que son una especie de “firma química” del impacto del meteorito en prácticamente todo el planeta de donde se han tomado muestras como el norte de América, África, Europa, y los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Hace treinta años, Luis Álvarez, Premio Nobel de Física 1968, sugirió que un meteorito grande había impactado el planeta hace 65 millones de años y causó uno de los periodos de extinción más severo en la historia de la Tierra, acabando con el reinado de los dinosaurios que habían dominado la durante más de 160 millones de años.
Sin embargo, no fue sino hasta 1991, que investigadores mexicanos y estadounidenses localizaron la zona de impacto: un cráter de más de 200 kilómetros de ancho fue descubierto en Yucatán, México, que coincidió con la época de las extinciones. Desde entonces, la hipótesis del impacto ha ganado aceptación de forma aplastante dentro de la comunidad científica.
“La teoría nunca ha estado débil, desde su origen estaba muy bien sustentada”, señala a Sapiens José Manuel Grajales, del Instituto Mexicano del Petróleo y coautor del estudio. “Nosotros analizamos muestras del cráter obtenidos de un pozo petrolero de PEMEX de la península, y nos dio una fecha de 65 millones de años, lo que confirmaba la zona de impacto”.
El investigador mexicano formó parte del grupo de Walter Álvarez, hijo de Luis Álvarez, quienes desde entonces empezaron a realizar búsquedas y análisis de muestras del cráter en prácticamente todo el sureste mexicano y el Golfo de México. “El hallazgo del cráter y la teoría del impacto nos ayudó a entender la formación de la brecha de yacimientos petroleros del Golfo”, afirma.

Algunos investigadores sostienen hipótesis alternativas como aquella del múltiple impacto y la actividad volcánica en la zona de Deccan Trapps, en la India. Algunos científicos han sugerido que el Chicxulub sucedió 300 mil años antes del límite de la K-T y, por lo tanto, no pudo ser la causa principal de extinciones.
Otros sostienen que la actividad volcánica de Deccan arrojó tanto material a la atmósfera que ocasionó un enfriamiento global, lluvia ácida y la extinción total.
Sin embargo, de acuerdo con el artículo, las capas geológicas y modelos de química atmosférica encontraron que, a pesar de la evidencia del volcanismo relativamente activo en los ecosistemas de la India y en el mar solamente se observaron cambios de menor importancia 500 mil años antes del límite de K-T.
“Aunque se pueden emitir volúmenes significativos de sulfuro durante la erupción volcánica y que se acumulan en la estratósfera en forma de aerosoles, caen rápidamente y cualquier efecto ambiental adverso es, al parecer, corto”, indica el estudio.
El nuevo reporte indica que la mala interpretación de las muestras por parte de otros grupos obedece a que el impacto lanzó material con mucha energía aunado a enormes terremotos e 11 a 13 grados Richter junto con tsunamis gigantesco que cubrieron toda la zona.
Joanna Morgan, del Imperial Collage de Londres, realizó modelos que sugieren que el impacto en Chicxulub fue un millón de veces más poderoso que la bomba nuclear más grande hecha hasta ahora. “Un impacto de este tamaño expulsaría material a alta velocidad en todo el mundo, y causaría el derrumbamiento de la plataforma continental”, indica a Sapiens.
“Durante el impacto de Chicxulub volúmenes mucho más grandes de sulfuro, polvo y hollín, fueron lanzados en un lapso más corto de tiempo originando perturbaciones ambientales extremas, como el oscurecimiento o enfriamiento del planeta”, indica Morgan.
Los investigadores combinaron todos los datos disponibles en diversas disciplinas científicas lo que les llevó a concluir que ese impacto fue la causa principal de la extinción de los dinosaurios.
Jaime Urrutia, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, indicó a Sapiens que hay una capa geológica que marca en todo el globo la presencia de iridio del asteroide. “El golpe llegó a una profundidad de 30 kilómetros y dejó un cráter de más de 200 kilómetros de diámetro”.
Este impacto cambió al mundo, exterminó la era de los dinosaurios y dio paso al dominio de los mamíferos, que ya convivían con los dinosaurios en forma de pequeños roedores. Afortunadamente, los científicos estiman que impactos de este tamaño se repiten en la Tierra cada 200 o 300 millones de años.
Puede consultar más información en: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/unico/asteroide/acabo/dinosaurios/elpepusoc/20100304elpepusoc_7/Tes.
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